La comunicación institucional en la era de la banda ancha

La banda ancha en el Perú (Fuente: El Comercio de Lima).

 

                                                                                                                                                                  

¿Recuerda cómo eran antes las páginas web? Pocos saben que hace menos de seis años vívíamos la era de la Web 1.0. Eran años en los que resultaba complejo la comunicación bidireccional. Para lograr la atención de un reclamo por parte de alguna autoridad había que tener suerte y cierta influencia en los medios de comunicación. Internet tenía un funcionamiento, en realidad velocidad, muy diferente al de hoy y la tecnología solo estaba al alcance de unos cuántos. Se pagaba por minuto de conexión. Las redes sociales ni existían en nuestro medio y menos los trolls.

Había que tener un buen contacto en algún medio impreso o televisivo (o llamar a una radioemisora local que tenga las líneas telefónicas abiertas) para que una queja o denuncia sea conocida y de paso llegue a oídos de la autoridad competente a través de las oficinas de Imagen o las agencias de comunicación. Las Cartas del Lector operaban como una suerte de catarsis frente a problemas que podían aquejar a una vecindad. Pero no todas las cartas se publicaban. Aún recuerdo la cantidad de emails que descartábamos por abordar temas que -bajo nuestro concepto- no eran de opinión para nuestros lectores. Pero para el autor del email el mensaje era sumamente importante. El medio operaba como una caja de resonancia para llamar la atención de un problema.

Los tiempos han cambiado. Hay banda ancha en gran parte del país (en realidad solo la costa y algo de la sierra), la tecnología está más presente en los hogares (un 30% de la población del país tiene acceso a Internet en sus hogares, según cifras del INEI), y las redes sociales cobran una influencia inusitada.

Las métricas sobre usuarios de redes sociales, presencia de marcas y tendencias de los ejecutivos en torno al tema hacen noticia cada semana en el Perú, a través de diversos estudios basados en encuestas o el empleo de programas de monitoreo en Internet, aunque si se fijan en la última gráfica divulgada por INEI (Encuesta Nacional de Hogares, trimestre julio, agosto, septiembre 2011) notarán que los grandes usuarios de Internet solo están Lima. Esto pese a que aún no existe una masa crítica de peruanos en espacios como  Twitter, Flickr o YouTube. Facebook es la excepción. No solo ha desplazado a Hi5 como espacio favorito de los peruanos sino que ha crecido hasta llegar casi a la cifra de 7’900.000 peruanos registrados.

 

La campaña electoral del 2011, el rebote en los medios y el interés de estos por recoger todo lo que desde su perspectiva sea noticia ayudaron a aumentar el interés por las redes sociales. La opinión pública ya no está reducida a los medios tradicionales, salto al escenario digital.  Salvo algunas excepciones, no hay entidad pública que no haya visto la forma de volcarse a las redes sociales. Algunas lo hacen como debe ser y otras usan sus cuentas de forma unidireccional. Solo envían mensajes al estilo de una nota de prensa y evitan todo posible diálogo.

En los últimos meses ha sido cada vez más notoria la presencia de municipios en las páginas de Facebook. Algunos, como el distrito de Chorrillos, están en espacios como Facebook para comunicar desde una perspectiva unidireccional. Otros, como Miraflores, generan grandes espacios de comunicación con sus vecinos. Y el diálogo alturado casi siempre da resultados. Eso es lo que acaba de ocurrir con la Municipalidad de Barranco.

Días atrás colgué un total de 32 fotografías relacionadas con el mal estado de una de las vías auxiliares de la Av. Pedro de Osma. El álbum fotográfico se publicó en Facebook y recibió todo tipo de comentarios, entre estos de la propia municipalidad que alegaba que la reparación de los baches no dependía de ellos sino de la Municipalidad de Lima por ser una vía metropolitana.

El argumento era discutible porque metros más adelante, en Chorrillos la vía cambia de nombre, los trabajos de mantenimiento están a cargo de la propia autoridad municipal del distrito.

El lunes último la Municipalidad de Barranco cerró tres cuadras de la avenida para realizar labores de mantenimiento a los árboles de la zona. El plan original no contemplaba reparaciones de pistas. Se volvió a presionar divulgando fotografías en Twittery Facebook y 24 horas después el municipio reaccionó y comunicó que aprovechaban el cierre de la avenida para realizar trabajos de reparación en las pistas.

En pocas palabras, atendieron un reclamo captado en redes sociales antes de que el tema saltara a los grandes medios de comunicación.

La presencia de la Municipalidad de Barranco en Facebook y Twitter (espacios que son mucho más dinámicos que su página web) ayudó a identificar un problema que vecinal que iba en aumento.

Quizás el esquema no funcione con todos los municipios del país (en el mapa que aparece en la parte superior podemos ver que no pueden acceder a la banda ancha y menos beneficiarse de conexiones con banda ancha móvil) pero en Lima sí hay una masa crítica interesada en interactuar con sus autoridades.  El gran reto es crecer en infraestrucutra y conectividad a fin de que podamos romper la brecha digital.

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